San Juan Bautista




El Templo de San Juan Bautista de Huaro



Muy próximo a Andahuaylillas se encuentra el poblado de Huaro. La carretera Cusco - Urcos lo divide en dos y se convierte en ese momento en su calle principal. Los pobladores han volcado sus comercios hacia ella. Podrán ver a infinidad de señoras ofreciendo viandas a los viajantes, así como el muy famoso Pan de Huaro, alimento que acompaña el desayuno diario de las familias del Cusco.

El nombre de Huaro está referido a la voz Wari que se utiliza para denotar un lugar pedregoso. Existen y se conservan alrededor del pueblo algunos conjuntos arqueológicos, como la llamada Cueva de los Sapos, por los que vale la pena preguntar e ir a visitar y que seguramente harán de su visita al pueblo algo aún más enriquecedor.

Al ser la carretera la que atraviesa el poblado, la plaza de Huaro queda muy a mano. Huaro fue otro de los pueblos de la zona que sirvió para reducir a los pobladores de la zona para poder tener mayor control sobre ellos. Como usted puede observar el contexto es muy similar al de Andahuaylillas, casas de dos niveles con cubierta de teja construidas la mayor parte de ellas con muros de adobe. Las calles son estrechas, empedradas y algunas cuentan con canales de riego entre medias.

A estos pueblos se les denominó como “pueblos de indios”. Estaban caracterizados por un sistema de control donde se les obligaba a sus pobladores a perder la relación con su ambiente, con sus terrenos de cultivo y con sus creencias, a fin de que se tuviera un mejor domino político económico y religioso. Estos nuevos centros urbanos se convirtieron también en lugares centrales para los procesos de evangelización.

La plaza del templo es serena, con muy poca gente alrededor. La edificación principal es el templo, seguramente que se encontrarían también, en su momento, el cabildo, la cárcel y algunas casas de familias importantes, una de las cuales se conserva al costado derecho de la iglesia. Han desaparecido lamentablemente las capillas posas que completaban el conjunto de la plaza y que servían para los descansos y oraciones durante las procesiones.

Usted ubicará rápidamente el volumen del templo, es de características muy sencillas y bastante elegantes. Además de su muy bella y fina portada destaca rápidamente la torre campanario a manera de espadaña de tres cuerpos con arcos de medio punto. La base entera de la construcción es de piedra y la cubierta de estructura de madera en el sistema de par y nudillo. Fue construida posiblemente a fines del siglo XVI o inicios del XVII.

La precede un hermoso atrio, trabajado en piedras de río de pequeño tamaño. Es un atrio bajo, no se eleva sino unos pocos centímetros del nivel de la plaza, parece una proyección natural de la plaza al templo y del templo a la plaza. Uno puede ver como parte de este espacio una hermosa cruz de piedra, elemento que presidía los ritos de carácter fúnebre. Muchos de los espacios frontales y laterales de los templos de la época fueron además el lugar de enterramiento de sus pobladores.

La portada del templo está trabajada en piedra y tiene dos pilastras en cada uno de sus lados. Posiblemente las hornacinas que las acompañan debieron tener originalmente alguna imagen en su interior. Rematando la composición se encuentran la Santísima Trinidad: el Hijo, el Espíritu Santo y el Padre Eterno. En la parte superior de la portada se ubica un óculo que ilumina y se convierte en el centro de la composición al interior del coro alto.

Al ingresar al templo se puede percibir la importancia de la luz en este tipo de edificación. La penumbra reinante en el interior frente a lo luminoso del exterior, la diferencia entre lo profano y lo sagrado, entre el bien y el mal, condiciones casi metafísicas traducidas en un espacio que debía tener ese tipo de connotaciones.




Imágenes de Huaro




Reloj Colonial
Calles tradicionales
Danza constumbrista
Vista del templo