Virgen Purificada




Capilla de la Virgen Purificada de Canincunca



Nuestra última visita tiene como destino una pequeña capilla que fue edificada muy cerca al pueblo de Urcos, capital de la Provincia de Quispicanchi. El lugar en cuestión es conocido como Canincunca o cuello mordido. Posiblemente este nombre se deba a la forma del entorno o a sus características geográficas, ya que se trata de una pequeña explanada en altura que mira directamente a la laguna de Urcos, antes llamada Qoyllurcocha y actualmente Qoyllururmana.

Posiblemente por su posición privilegiada, los Wari hayan utilizado el lugar para edificar alguna clase de adoratorio. Lo cierto es que hay muchas evidencias de su presencia en el entorno. Con el sistema colonial de extirpación de idolatrías, es probable también, que la decisión sobre la construcción de la capilla en este lugar haya sido motivada por esta situación.

La capilla, tiene como patrona a la Virgen Purificada o Virgen de La Candelaria. Todos los 02 de Febrero, el atrio del templo es ocupado por los pobladores del sector que viene a festejarla con danzas y cantos.

La capilla es de proporciones muy sencillas y de arquitectura austera. Edificada íntegramente con tierra, se pueden ver los fuertes refuerzos laterales que soportan las cargas de su cubierta. Ellos dan una vibración espacial a todo el conjunto. La cubierta está elaborada con madera de aliso, especie vegetal utilizada comúnmente en la construcción de las edificaciones por su gran resistencia a los esfuerzos y al ataque de xilófagos (termitas o polillas).

La capilla tiene un gran atrio trabajado con grandes piedras de río. Estos grandes espacios son frecuentes en los templos de la época y se utilizaban con la finalidad de que algunas actividades religiosas como los enterramientos tuvieran lugar allí. Recordemos que de pronto, el poblador de la zona, que realizaba sus actividades mágico-religiosas al exterior y en comunión con la naturaleza, es obligado a ingresar a un recinto cerrado, donde su mundo de relaciones se quiebra. La iglesia se dio cuenta de esto y a fin de hacer más fácil el proceso de evangelización, es que se comenzarán a utilizar estos espacios de transición para no romper del todo con las tradiciones de los nativos e introducir poco a poco la nueva religión.

En el frente de la capilla destacan algunos elementos. Las dos robustas torres campanario que flanquean el ingreso de la capilla, el ingreso trabajado con un arco pétreo de medio punto y sobre el cual se puede observar un balcón corrido de color verde, que tenía la función de servir de capilla abierta. Unas hornacinas decoran también el frente, y dos inscripciones llaman a los visitantes a prestar atención.

La primera al lado izquierdo (Lado del Evangelio):

POR CIERTO MAL HARIA QUIEN POR AQUÍ PASASE SI POR DESCUIDO DEJASE DE SALUDAR A MARIA.

En la derecha (Lado de la Epístola):

SI DESEAS QUE TU TRISTEZA SE CONVIERTA EN ALEGRÍA NO PASES ALMA INGRATA SIN REZAR UNA AVEMARIA.

Completan la fachada, la casa curial de un solo nivel al lado izquierdo, a la que se accede por un volumen algo más elevado a manera de zaguán y en cuyo dintel pétreo se pueden encontrar los monogramas de María y de Jesucristo.

La decoración de la Capilla de Canincunca es representativa de un momento fundamental del siglo XVIII, donde los muros de estos pequeños recintos, por mandato de la iglesia, eran decorados con lo que fue llamado el estilo textil. Así las paredes parecen estar cubiertas por finos cortinajes, semejantes a filigranas y encajes, con finas cintas doradas que separan los motivos a lo largo de la pequeña nave. Acompañan a esta decoración, tanto en las partes altas como en las bajas, imágenes con diseños vegetales, frutas, seres foliáceos y otros animales.

En la pequeña nave podemos encontrar, en el lado del evangelio, una pequeña alacena con puerta tallada y un retablo dedicado a la Sagrada Familia. Al frente en el muro de la epístola, el retablo de San Roque.

El retablo principal original fue pintado en el muro mismo, pero en algún momento de la historia se perdió casi por completo, quedando solamente la imagen de la Virgen de La Candelaria, a la que se le superpuso un nuevo retablo en madera tallada y pan de oro. Alrededor de este se encuentran unos lienzos que nos hablan de la vida del Niño Jesús y de María.

El Coro Alto es pequeño y de baja altura y unas potentes ménsulas recogen su peso. Alrededor de la puerta que se abre a la capilla abierta, se encuentran las imágenes de San Pedro y San Pablo. Desde este espacio se puede observar lo particular del techo de color que cubre el íntegro de la capilla y los detalles florales de yesería que lo componen.

La capilla tiene una pequeña sacristía en la que se encuentran alojados algunos lienzos de la escuela cusqueña. Desde este ambiente se accede a la galería interna de la casa curial, pequeña construcción colonial realizada en adobe y que cuenta con un pequeño patio central.

A diferencia de los otros monumentos de la Ruta del Barroco Andino, la pequeña capilla de Canincunca no se destaca por lo grandilocuente de sus formas, la riqueza de sus interiores o el poder de comunicación de sus muros; sino por ser una muestra refinada y sutil del arte mural de la época. Un joyerito delicado.

Pronto la capilla será intervenida y seguramente cuando nos vuelva a visitar la encontrará aún más hermosa.

Acá termina este viaje, un día lleno de arte religioso colonial. Quizás es un buen momento para posar nuestra mirada romántica en la laguna de Urcos y gozar nuevamente con el recorrido de hoy.

La Ruta del Barroco Andino le da nuevamente las gracias por su visita.




Imágenes de Canincunca




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